Ley de Hick: mito y realidad

25 noviembre, 2013
Yusef Hassan

Uno de los argumentos más utilizados a la hora de justificar la decisión de reducir el número de opciones en una interfaz de usuario es citar la ley de Hick; afirmar que a mayor número de opciones, mayor será el tiempo y esfuerzo del usuario para localizar la deseada.

Ley de Hick-Hyman

La conocida como ley de Hick-Hyman (Hick; 1952) (Hyman; 1953) hace referencia a un modelo predictivo basado en la Teoría de la Información de Shannon. Este modelo predice el tiempo de reacción RT de una persona ante un número n de estímulos o posibles opciones de la siguiente forma:

RT = a + b log2(n)

Donde a y b son constantes determinadas empíricamente.

Como vemos, el modelo establece una relación logarítmica entre el tiempo de reacción y el número de opciones. No obstante, para que esto sea así tienen que darse dos factores. Por un lado que el usuario esté realizando una búsqueda por ítems conocidos, es decir, tener una representación mental sintáctica de su necesidad, conocer previamente el término específico a localizar; y por otro que las opciones estén ordenadas alfabéticamente (en el caso de opciones textuales).

Que el tiempo siga una distribución logarítmica, y no lineal, se debe precisamente a que la ordenación permite al usuario la continua subdivisión del conjunto de opciones a explorar (Landauer, Nachbar; 1985).

Cuando la representación de la necesidad es semántica (Mehlenbacher, Duffy, Palmer; 1989), es decir, cuando el usuario no conoce previamente el término específico que deberá seleccionar, sino que tendrá que comparar una por una las opciones con la representación mental de su objetivo, podríamos decir que la relación entre tiempo de respuesta y número de opciones será lineal…

El mito

Efectivamente, el número de opciones condiciona el tiempo y esfuerzo de decisión. Sin embargo, el problema de asumir (como una ley) que en una búsqueda semántica el tiempo de respuesta será directamente proporcional al número de opciones es que estamos asumiendo que el único factor determinante en esta ecuación es el número de opciones.

El tiempo o esfuerzo también estará determinado, entre otros factores, por cómo de fácil le resulte al usuario equiparar o relacionar mentalmente cada opción con su necesidad u objetivo. Es decir, puede que ante cuatro opciones más genéricas o ambiguas el esfuerzo de la decisión sea mayor que ante ocho opciones más específicas o precisas. En este sentido el mito de la ley de Hick (aplicada al diseño de interfaces) muestra algunas similitudes con el famoso mito de los 3 clics.

En resumen, no siempre menos es más. El minimalismo en diseño de interacción, la reducción a cualquier precio, puede ser tan contraproducente como lo es el minimalismo en otros ámbitos del diseño.

Bibliografía

Hick, W.E. (1952). On the rate of gain of information. Quarterly Journal of Experimental Psychology, vol. 4, pp.11-36.

Hyman, R. (1953). Stimulus information as a determinant of reaction time. Journal of Experimental Psychology, vol 45, pp.188-196.

Landauer, T.K.; Nachbar, D.W. (1985). Selection from alphabetic and numeric menu trees using a touch screen: Breadth, Depth and Width. CHI’85 Proceedings, pp.73-78.

Mehlenbacher, B.; Duffy, T.M.; Palmer, J. (1989). Finding information on a Menu: Linking Menu Organization to the User’s Goals. Human-Computer Interaction, vol. 4, pp.231-251.

6 comentarios

  1. jordisan dice:

    Debería ser obvio, pero todavía hay mucha gente que se limita a contar número de opciones (o de clicks).

    Se me ocurre un ejemplo tonto: es mucho más sencillo decir a qué mes corresponde una determinada fecha (con 12 opciones posibles) que a qué estación del año (con 4 opciones posibles).

  2. Yusef dice:

    Buen ejemplo 🙂

  3. Alberto dice:

    Gracias por dar base a algo que pensaba 😉

    Algunos interfaces que usan expertos son un puñado de arena en los engranajes del diseñador/simplificador.
    Durante años he visto como personas que usan el mismo programa de CAD cada día durante años dejan a la vista todas las barras de herraimientas que van a usar, atiborrando la pantalla con comandos. No tienen ningún problema para seleccionar la opción que necesitan, saben exactamente dónde encontrarla, una mezcla de aprendizaje y orden les permiten hacerlo.

    En algunos contextos limitar las opciones a la vista, sumergiendo el resto en estrucutras de varios niveles han dado problemas. Por ejemplo, el iDrive de BMW, que en sucesivas versiones ha ido volviendo a poner algunos botones físicos a la vista, buscando una estructura más plana, con más opciones a la vista.

    En fin, que “eliminar” es sólo una de las formas de simplificar.

  4. yusef dice:

    Claro, además está el tema del que muchas veces nos olvidamos y es que, por encima del icono o rótulo utilizado en cada opción, su posición en la pantalla es lo que los usuarios recuerdan/aprenden con más facilidad.

  5. Oscar dice:

    A mi forma de entender este tema, intentamos utilizar una ley matemática exacta, que definen un modelo determinado para un comportamiento determinado…pero la experiencia de usuario (interacción, AI, etc) no lo es, ya que cuentan con variables que quizás un simple modelo matemático no puede explicar.

    …Este tipo de leyes, permite justificar en muchas ocasiones el porqué se toman ciertas micro-decisiones a la hora de implementar una arquitectura de información, un sistema de navegación, pero no quiere decir que sea una verdad absoluta.

    Concuerdo con el análisis y algunos ejemplos que se han dado aquí, en que es muy simple el desmontar este tipo de leyes y que no siempre el menos es más, pero se deben tomar o aplicar este tipo de teorías, leyes dependiendo el donde y el como.

  6. yusef dice:

    Gracias por comentar Oscar.

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