El pasado mes de agosto Javier Cañada firmaba el recomendable artículo “Demigods are better than unicorns”, en el que argumenta que un diseñador-desarrollador es una combinación de perfiles que realmente no funciona bien en el desarrollo de productos digitales para terceros:

Why? the bar they set for the overall quality is as high as their weakest skill. And you want the best of both for the end result.

Termina recomendando que al contratar estos perfiles mixtos la mejor opción es que ejerzan su actividad exclusivamente como diseñadores o como desarrolladores, pero no como ambos.

Ayer tuve además la suerte de asistir a la excelente charla que Sergio Álvarez Leiva impartió en UX Fighters, titulada “Design Culture is bullshit”, en la que, entre otros temas, defendió justo la visión opuesta. Sergio vislumbra un futuro (en el entorno digital) en el que los perfiles de diseñador y desarrollador terminarán fusionándose, argumentando las ventajas que el saber programar implica para diseñar, y viceversa.

En su mayor parte estoy de acuerdo con los argumentos que Javier y Sergio defienden, lo que me lleva inevitablemente a discrepar con ambos.

La mayor parte de mi actividad profesional la dedico tanto a diseñar como a programar (front y back). Por tanto, si tengo que buscar una etiqueta que describa qué hago profesionalmente probablemente una de las más aproximadas sea la de diseñador-desarrollador (designloper, devdesigner o como queramos llamarlo).

En mi opinión, el designloper tiene una especialidad diferente a la del diseñador o el desarrollador, una especialidad cada vez más demandada, pero que no viene a sustituir a las otras dos.

Obviamente si dedicas tu carrera profesional exclusivamente al diseño o al desarrollo es más probable que alcances un mayor grado de excelencia que dedicándote a ambas actividades. Llega un momento en el que tienes que elegir entre aprender más sobre tipografía o sobre optimizar código para el motor v8. Además, como señala Cañada, es probable que tu grado de habilidad en una faceta condicione tus resultados en la otra.

Pero este perfil mixto también implica sus propias ventajas. La más obvia es la autonomía y agilidad (tanto trabajando de forma individual como en equipo), lo que lo hace un perfil tan apetecible, por ejemplo, para startups. Además existen problemas de diseño y desarrollo que son más eficazmente afrontables desde perfiles mixtos. Se me ocurren: animaciones, transiciones y microinteracciones; visualizaciones con un importante componente algorítmico; responsive design…

Igualmente, existen multitud de contextos en los que resulta más eficaz contar con perfiles claramente diferenciados, por lo que no creo que vayan a dejar de ser necesarios especialistas en diseño o especialistas en desarrollo.